Esta semana ha sido un poco rara para mi. He dejado de entrar al taller, aunque no de dar clase.
Desde que nos puso Guillermo como deberes hacer este blog, no he estado en el aula, unos dias porque hemos ido al cine con los chavales, y otros porque he tenido exámen con los alumnos que son autóctonos; así que mi reflexión semanal solo va a tener como referencia dos dias de clase: lunes y martes.
Mirando ahora hacia esos dos dias, y hacia dias pasados, me doy cuenta lo dificil que se me hace que hablen en castellano entre ellos. A veces me enfado, pero ahora, reflexionando, me pongo yo en su lugar, y pienso que haría yo: pues seguramente intentar en cuanto pudiera hablar en mi idioma materno.
Parece ser que cuando haces de profesor, te cambia la cabeza, y no te das cuenta de que tu en su lugar harías lo mismo, por mucho que sepas que lo mejor para tí es intentar hablar en ese nuevo idioma, ¿a quien no le ha pasado en el euskaltegi o en clases de inglés?
Así, que después de esto, me queda pensar y buscar una fórmula para hacerles más agradable el uso de nuestro idioma, y sobre todo, ser más tolerante.
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Hola Inés:
ResponderEliminarEl tema del que hablas es uno de los típicos en las clases de idiomas: ¿Cómo conseguir que los alumnos hablen entre ellos en la lengua que estudian? En mi opinión, no hay que sancionar a los alumnos por hablar entre ellos en su lengua materna. Hay que intentar motivarlos positivamente para hablar en la lengua de la clase. De todas formas, sobre este tema hay opiniones muy diferentes :-)
Hola:
ResponderEliminar¿Motivarles? Cuando tengáis alguna receta que más o menos funcione por favor decídmela, es lo que peor llevo con este grupo en las clases, conseguir que no hablen en su idioma...